Cómo hacer que los niños coman verduras

Llega la hora de la comida o de la cena y hacer que los niños coman verduras se antoja una misión imposible para muchos padres. Pero no está todo perdido, hay algo que las mamás y los papás podemos hacer para que eso cambie.

La importancia del ejemplo de los padres

Una de las primeras cosas que hay que hacer es predicar con el ejemplo. Efectivamente, el buen ejemplo de los padres es una de las claves para establecer unos hábitos saludables en los más pequeños y que estos perduren toda la vida. Está demostrado que un niño que crece en una familia que come de forma equilibrada y en la que se fomenta el ejercicio, será un adulto más sano.

La introducción de nuevos alimentos desde el nacimiento del niño es una carrera de fondo. Al principio es relativamente fácil, pues el único alimento es la leche materna, a la que, a partir del cuarto mes, se va complementando con la introducción paulatina de nuevos alimentos. De este modo, al año de vida, la alimentación del niño debe ser muy parecida a la del adulto.

Las verduras, junto con las frutas y cereales, deben ser la base de la alimentación. También para los más pequeños.

Se aconsejan dos raciones diarias, una de ellas cruda (por ejemplo, una ensalada). Deben consumirse a diario y no siempre en forma de puré, que es el recurso más habitual cuando el niño no las quiere comer (por la pérdida de nutrientes que se produce).

Estructura de las comidas

Las investigaciones en este campo nos muestran lo positivo de las prácticas de alimentación interactivas y enfocadas en el niño. Para empezar, debe establecerse una rutina alimentaria con una estructuración clara de las comidas. Una cena en familia a una determinada hora, permitiendo al niño elegir la comida entre diversas opciones saludables son prácticas que facilitan la autonomía del niño y la asimilación de alimentos nuevos.

Por el contrario, las prácticas no interactivas que giran en torno a la alimentación de los mayores, limitan la autonomía alimentaria del niño. Tampoco es positiva la excesiva monitorización del comportamiento alimentario del niño y la presión excesiva para que coma cierto tipo o cantidad de alimentos.

Contra la imposición de las comidas

Las actitudes impositivas pueden perturbar la identificación del niño de sus propias señales de hambre y saciedad, interfiriendo en la regulación del apetito. Es muy importante respetar el apetito del pequeño y nunca obligarle a comer si no tiene más hambre. Es un mito muy extendido la idea de lo positivo que es que el niño se termine todo el plato de comida.

De igual modo, muchos expertos desaconsejan un exceso de actitudes restrictivas (como asegurarse de que en casa solo entra comida saludable o restringir continuamente el consumo de la que no lo es) porque eso impide que el niño aprenda a autorregularse e incluso puede llevar a episodios de consumo compulsivo de esos productos prohibidos.

Recomendaciones nutricionales para los más pequeños

Las verduras son importantes en la alimentación de los pequeños porque ayudan a su crecimiento y desarrollo, aportando especialmente:

  • Vitaminas como la C o la A y sustancias antioxidantes.
  • Minerales como el hierro, el potasio, el calcio y el magnesio.
  • Un elevado contenido en fibra y en agua.
  • Son alimentos bajos en grasa.

Para que el niño no rechace las verduras nada más verlas, se debe variar su cocinado y presentación.

Se trata de fomentar hábitos de vida saludables para los niños.

Trucos para que los niños coman verduras

Algunos trucos para que los niños coman verduras incluyen la preparación de raciones y guarniciones pequeñas de verduras. También se puede servir un plato de ensalada o verduras para compartir entre todos en el centro de la mesa. De este modo, ellos pueden comer libremente y no se les impone. Que participen en la compra y elaboración de las verduras también puede contribuir a que las consuman.

La perseverancia también es un valor importante. No tirar la toalla con el primer contratiempo.

Variedad en las preparaciones con verduras

Otro de los consejos para aumentar el consumo de verduras de los niños es alternar las formas, los colores y las preparaciones. De este modo, las verduras se pueden preparar:

  • con pasta,
  • gratinadas con bechamel,
  • en revuelto,
  • en brochetas a la plancha.

Otras opciones de alimentos o preparaciones que incluyen verduras son:

  • verduras al horno,
  • al vapor,
  • verduras en tempura,
  • menestra de verduras,
  • tortilla de verduras.,
  • croquetas de verduras,
  • quiche de verduras,
  • etc.

En cualquier caso, no pasa nada si el niño se niega a comer verduras alguna que otra vez.

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