Anemia: tratamiento y prevención

Qué es la anemia

La anemia se define como la disminución del contenido de hemoglobina de la sangre. La hemoglobina es un pigmento contenido en los glóbulos rojos, que le da a la sangre su color característico gracias al hierro. Su importancia radica en que es la molécula transportadora del oxígeno desde los pulmones hacia el resto de los tejidos del cuerpo.

Cuándo se tiene anemia: niveles de hemoglobina

De manera estimativa, se tiene anemia por debajo de 14 g/dl de hemoglobina en sangre (en hombres) o de 12 g/dl (en mujeres).

En niños y embarazadas los niveles normales de hemoglobina pueden ser algo más bajos.

Hierro y hemoglobina

El 60 % del hierro de nuestro cuerpo forma parte de la hemoglobina. El resto se encuentra en el hígado, los músculos, la médula ósea y el bazo. Se trata de reservorios de hierro que son utilizados cuando las necesidades no se cubren con la alimentación.

Anemia: síntomas

Los síntomas de la anemia no siempre se manifiestan de forma clara. En un análisis de sangre rutinario puede aparecer la hemoglobina baja sin ningún síntoma asociado.

En el caso de que los niveles de hemoglobina disminuyan de forma importante pueden aparecer síntomas como:

  • Cansancio.
  • Palpitaciones.
  • Dificultad respiratoria.
  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • La palidez solo tiene lugar en casos extremos.
  • En personas mayores o con problemas cardíacos pueden aparecer síntomas comparables a una angina de pecho.

Anemia: causas y tipos

La anemia no es, propiamente, una enfermedad ni el término “anemia” a secas debe utilizarse como diagnóstico. Se trata de una manifestación de diferentes procesos y patologías:

Anemia por hemorragia

Se produce cuando se pierde sangre por culpa de una herida. Se trata de una situación de urgencia, que, en función de la sangre perdida se puede manifestar en forma de shock.

Anemia ferropénica

Es la más habitual. Su causa principal es la falta de hierro, ya sea por la ingesta insuficiente o la malabsorción intestinal. También puede producirse por la pérdida de sangre. Ejemplos de ello son las mujeres con menstruaciones abundantes o procesos digestivos que incluyen la úlcera gastroduodenal o el cáncer de colon. Por otro lado, la anemia ferropénica es la más habitual dentro de la conocida como anemia microcítica, en la que el tamaño de los glóbulos rojos es más pequeño de lo normal.

Anemia por déficit de vitaminas

Los niveles insuficientes de algunas vitaminas como la vitamina B12, el ácido fólico (vitamina B9), o ambas pueden determinar la aparición de anemia. La vitamina B12 se encuentra exclusivamente en alimentos de origen animal, como la carne, el pescado, los huevos y los lácteos. La carencia de cobalamina (vit B12) puede tener lugar en individuos con problemas de absorción. Es el caso de la anemia perniciosa. También puede ocurrir en personas veganas que no suplementan su dieta con la vitamina. Por otro lado, el ácido fólico se encuentra principalmente en frutas y verduras de hoja verde. Su carencia puede deberse a una ingesta insuficiente o a una malabsorción intestinal. Las anemias por déficit de vitamina B12 o B9 son tipos de anemia megalobástica, en la que los glóbulos rojos presentan un tamaño mayor de lo normal.

Anemia hemolítica

Tiene lugar cuando se produce una destrucción acelerada de los glóbulos rojos. Esto puede suceder por un hiperesplenismo (aumento de tamaño del bazo, el órgano donde se destruyen los glóbulos rojos), por una causa autoinmune o por un defecto en los propios glóbulos rojos, como sucede en ciertas anemias hereditarias (como la talasemia, la anemia falciforme y otras).

Otros tipos de anemia

Existen otras situaciones que pueden cursar con la aparición de anemia. Entre ellas se cuentan las leucemias, la disminución de la producción de glóbulos rojos por la médula ósea (hipoplasia medular), la insuficiencia renal o determinadas enfermedades crónicas.

Dietas para la anemia

Se puede prevenir la anemia con la dieta hasta cierto punto. En nuestro entorno, la anemia por deficiencia de hierro puede afectar a ciertos colectivos, como mujeres en edad fértil, personas que siguen una dieta de adelgazamiento, embarazadas o personas mayores. También pueden darse carencias en ácido fólico y vitamina B12, pero son menos los casos.

En el caso del tratamiento de la anemia, con niveles bajos de hierro pese a una buena alimentación, se haría uso del hierro, vitamina B12 o ácido fólico en forma de medicamento. Por otro lado, será preciso abordar el problema desencadenante de la anemia (por ejemplo, de una úlcera).

El hierro de la alimentación

Por lo que se refiere al hierro que nos llega a través de los alimentos, puede estar de dos formas diferentes: hierro hemo, presente en productos de origen animal (carnes, pescados y aves), y hierro no hemo, que se encuentra en los alimentos de origen vegetal, los huevos, la leche y las sales minerales. La forma hemo es la que se absorbe en mayor proporción.

Los alimentos de origen animal y las vitaminas C y D potencian la absorción de hierro. Por contra, la fibra insoluble (por ejemplo, la presente en la cubierta de los cereales) y algunos minerales, como el calcio o el zinc, disminuyen su absorción. Añadir en el desayuno una dosis de 25 mg de vitamina C procedente de frutas o verduras crudas (un zumo, por ejemplo), mejora su absorción. El café y el té es mejor tomarlos entre comidas para reducir su efecto inhibidor.

Método de cocinado y disponibilidad del hierro

El método de preparación de los alimentos también influye en la absorción del hierro. El remojo, la fermentación y la germinación de los cereales y semillas la mejoran. Sin embargo, una cocción intensa tiene el efecto contrario: aumenta las pérdidas de hierro hemo, razón por la que es mejor tomar la carne poco hecha o, como mucho, al punto.

Cuánto hierro hay que tomar

La ingesta diaria recomendada de hierro es de 12 mg/día para los hombres y de 15 a 18 mg/día para las mujeres. En situaciones especiales como, por ejemplo, el embarazo y la lactancia, es necesario aumentar esta cantidad por las necesidades añadidas del feto o el recién nacido. Después de la menopausia, las necesidades hierro de la mujer disminuyen.

Para mantener unas reservas adecuadas de hierro es preciso conocer los alimentos que más hierro tienen. También es importante conocer cuáles son los alimentos más ricos en ácido fólico y vitamina B12:

Alimentos con más hierro

Alimentosmg de hierro
(por 100 g de alimento)
% del VRN
(por 100 g de alimento)
Moluscos24171,4
Hígado857,1
Espinacas428,6
Riñones5,740,7
Lentejas7,150,7
Garbanzos6,747,8
Soja6,647,1
Morcilla6,445,7
Sardinas3,222,8
Huevo2,215,7
Vacuno2,115
Cordero1,510,7
Crustáceos1,913,6
Calamares1,712,1
Frutos secos4,129,3
Cerdo1,17,8

Fuente: José Mataix Verdú. Tabla de composición de alimentos (5ª Ed.). EUG. Granada, 2009. VRN: Valores de Referencia de Nutrientes (Hierro: 14 mg). EFSA, 2011.

Alimentos con más ácido fólico

Alimentosmicrogramos de ácido fólico
por 100 g de alimento
% del VRN
por 100 g de alimento
Espinacas19296
Hígado266133
Soja370185
Habichuelas308154
Brócoli11055
Garbanzos18592,5
Judías verdes6231
Melón7336,5
Berros214107
Fresas6231
Lentejas 11758,5
Aguacate5427
Huevo5628
Nueces15577,5
Avellanas 11356,5
pistachos 9748,5
Almendras7035

Fuente: José Mataix Verdú. Tabla de composición de alimentos (5ª Ed.). EUG. Granada, 2009. VRN: Valores de Referencia de Nutrientes (Ácido fólico: 200 microgramos). EFSA, 2011.

Alimentos con más vitamina B12

Alimentosmicrogramos de vitamina B12
por 100 g de alimento
% del VRN
por 100 g de alimento
Vísceras51,72068
Sardinas8,5340
Conejo10,5420
Caballa8320
Trucha5200
Atún4160
Salmonete 280
Bacalao1,872
Huevos1,872
Cordero1,872
Ternera1,560
Merluza1,144
Leche0,312
Cerdo0,8534
Queso semi1,560
Pollo0,416
Queso fresco0,832
Yogur0,28

Fuente: José Mataix Verdú. Tabla de composición de alimentos (5ª Ed.). EUG. Granada, 2009. VRN: Valores de Referencia de Nutrientes (Vitamina B12: 2,5 microgramos). EFSA, 2011.

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